EL ESPÍRITU SANTO EN EL ANTIGUO Y EN EL NUEVO TESTAMENTO

El EspÍritu Santo se hace presente en la Creación: es el viento de Dios que se cernÍa sobre las aguas

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Génesis 1, 1-2

 

“…con su atributo de bondad hizo fuerza a todos los atributos de Dios, y todos unidos hicieron fuerza a la voluntad y querer de Dios, para que con su poder crease seres que, sin ser dioses, puedan participar de sus grandezas y hermosuras, de sus felididades…”

 

Los profetas del Antiguo Testamento hablaron movidos por El Espíritu Santo

Los profetas son personas elegidas por Dios para hablar de Cristo, del Mesías que nacería en Israel para la Salvación de toda la humanidad.

Todas las profecías tienen su cumplimiento en Cristo, Dios y Hombre verdadero. Cristo es la plenitud de la Revelación de Dios a los hombres.

“Despreciado y rechazado de los hombres, varón de dolores y experimentado en el sufrimiento como de quien se oculta el rostro, despreciado, no le tuvimos en cuenta. Pero Él tomó sobre sí nuestras enfermedades, cargó con nuestros dolores, y nosotros le tuvimos por castigado, herido de Dios y humillado.

 

Pero Él fue traspasado por nuestras iniquidades, molido or nuestros pecados. El castigo, precio de nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus llagas hemos sidof curados.” Isaías 53, 2-6

 

En el Nuevo Testamento

Jesús nos enseÑa que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo: Tres Personas que son un solo Dios

Al leer atentamente los Evangelios descubrimos la acción permanente del Espíritu Santo. Recordamos algunos de los pasajes del Evangelio donde está presente el Espíritu Santo:

 

El rey David habla movido por el EspÍritu Santo
David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.

Marcos 12, 36

 

Un Ángel del Señor anuncia el nacimiento de Juan Bautista, el cual estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre
Porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre.

Lucas 1, 15

 

MarÍa, por obra del EspÍritu Santo, concibe en su seno al Hijo de Dios
El ángel le respondió: ” El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

Lucas 1, 35

La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.

Mateo 1, 18

Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ” José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.

Mateo 1, 20

 

Santa Isabel, movida por el Espíritu Santo, reconoce que María es la Madre de Dios
Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo. Lucas 1, 41

 

ZacarÍas, padre de Juan Bautista, lleno del EspÍritu Santo profetiza la misión de su hijo, Juan Bautista
Zacarías, su padre, quedó lleno de Espíritu Santo, y profetizó diciendo:

Lucas 1, 67

 

El EspÍritu Santo revela al anciano Simeón que Jesús es el Cristo esperado por Israel
Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo. Lucas 2, 26-27

 

Juan Bautista habla sobre el Bautismo en EspÍritu Santo y fuego
Respondió Juan a todos, diciendo: ” Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Lucas 3, 16

 

El EspÍritu Santo desciende sobre Jesús en el río Jordán, cuando es bautizado por Juan Bautista
Y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo: ” Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado. Lucas 3,22

 

Jesús es conducido al desierto por el EspÍritu Santo
Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo. Lucas 4, 1

 

Jesús unido al EspÍritu Santo da gracias al Padre
En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: ” Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Lucas 10, 21

 

El EspÍritu Santo es el Mayor Bien que el Padre nos puede dar
Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan! Lucas 11,13

 

Quien blasfeme contra el EspÍritu Santo no podrá alcanzar el perdón de sus pecados
A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. Lucas 12,10

 

Abandono a las mociones del Espíritu Santo
Y cuando os lleven para entregaros, no os preocupéis de qué vais a hablar; sino hablad lo que se os comunique en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu Santo.

Marcos 13, 11

Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, porque el Espíritu Santo os enseñaráen aquel mismo momento lo que conviene decir.

Lucas 12, 11-12

 

Todo conocimiento verdadero viene por obra del EspÍritu Santo
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Juan 14, 26

 

Jesús cuando muere en la cruz entrega su EspÍritu
Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: ” Todo está cumplido. ” E inclinando la cabeza entregó el espíritu.

Juan 19, 30

 

Tras la Resurrección, Jesús manda su Espíritu a los Apóstoles
Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ” Recibid el Espíritu Santo”.

Juan 20, 22

 

Mandato misional de Jesús a sus discípulos

Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Mateo 28, 19

 

El libro de los Hechos es llamado el Evangelio del EspÍritu Santo
El Espíritu Santo es fruto de la muerte de Jesús en la Cruz: “Cuando Jesús probó el vinagre, dijo: Todo está consumado. E inclinando la cabeza entregó el Espíritu” Juan 19, 30.

 

El Espíritu Santo es enviado por el Padre y el Hijo. El Espíritu Santo nos hace semejantes a Cristo, y por Cristo somos Hijos de Dios. Somos Hijos del Padre, Hermanos de Cristo, en el Amor del Espíritu Santo.

 

Algunos pasajes del Libro de los Hehos:
Jesús resucitado se presenta a sus discípulos y Les promete el EspÍritu Santo

 

Jesús, después de su Pasión, se presentó a sus discípulos, durante cuarenta días, y les hablaba acerca del Reino de Dios. Mientras comía con ellos, les mandó que no se alejaran de Jerusalén, sino que esperaran la Promesa del Padre: seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días.

Hechos 1

LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO SOBRE MARÍA SANTÍSIMA Y LOS APÓSTOLES

Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. Y de repente sobrevino del cielo un ruido, como de un viento que irrumpe impetuosamente, y llenó toda la casa en la que se hallaban. Entonces se les aparecieron unas lenguas como de fuego, que se dividían y se posaban sobre cada uno de ellos. Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas, según el Espíritu les hacía expresarse.

Hechos 2, 1-4

LAS PROFECÍAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO tienen su cumplimiento

Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: Judíos y habitantes todos de Jerusalén: que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras: No están éstos borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día, sino que es lo que dijo el profeta Joel: Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu.

Hechos 2, 14-18

Bautismo de los oyentes
Pedro les contestó: Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la Promesa es para vosotros, para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.

Hechos 2, 38-39

Declaración de San Pedro ante el sanedrÍn
Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Jefes del pueblo y ancianos, puesto que con motivo de la obra realizada en un enfermo somos hoy interrogados por quién ha sido éste curado, sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Jesucristo, el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos, por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros. El es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular. Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos.

Hechos 4, 8-12

Martirio de San Esteban
Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios; y dijo: Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios. Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él, le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle.

Hechos 7, 55-57

 

Bautismo de Cornelio y su familia
Estaba Pedro diciendo estas cosas cuando el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban la Palabra. Y los fieles circuncisos que habían venido con Pedro quedaron atónitos al ver que el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles.

Hechos 10, 44-45

 

Discípulos de San juan Bautista en Éfeso
Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y, habiéndoles Pablo impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.

Hechos 19, 5-7

Discurso de despedida a las presbÍteros de Éfeso
Mirad que ahora yo, encadenado en el espíritu, me dirijo a Jerusalén, sin saber lo que allí me sucederá, solamente sé que en cada ciudad el Espíritu Santo me testifica que me aguardan prisiones y tribulaciones.

Hechos 20, 22-23

 

María concibió por obra y gracia del EspÍritu Santo
El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

Lucas 1, 35

MarÍa es la criatura más Excelsa y Bella ante Dios: es Hija, Esposa y Madre de Dios
María mantiene una especial relación con la Santísima Trinidad: es Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, y Esposa de Dios Espíritu Santo. Ella es Madre de Dios, por ser Madre del Verbo Encarnado, de Jesucristo.

María es la fiel Esposa del EspÍritu Santo    
María, concebida sin pecado original, instrumento y medio elegido por Dios para salvar a la humanidad caída, siempre tuvo su corazón en Dios. Ella, que no cometió pecado alguno, fue siempre fiel al Espíritu Santo que habitaba en su Corazón Inmaculado. Ella, líbremente, se hace la Esclava del Señor:

Dijo María: ” He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. ” Y el ángel dejándola se fue.

Lucas 1, 38

 

MarÍa , la llena de gracia, es la llena del EspÍritu Santo

Y entrando, le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Lucas 1, 28

 

La Iglesia es el Templo del EspÍritu Santo.

El Espíritu es como el alma del Cuerpo Místico, principio de su vida, de la unidad en la diversidad y de la riqueza de sus dones y carismas.

 

El EspÍritu Santo habita en la Iglesia y en los corazones de los fieles como en un templo
La Iglesia nace en Pentecostés con el envío del Espíritu Santo. Es Él quien santifica a la Iglesia y la enriquece con sus dones.

 

La misión del Espíritu Santo, esencialmente, es hacer presente en medio de la Iglesia al mismo Cristo glorificado.
Particularmente en la Eucaristía, por la epíclesis, pedimos al Espíritu que convierta al pan y al vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, de modo que Cristo resucitado se nos hace presente en ella con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Cristo, presente en la Eucaristía, por el poder del Espíritu nos da el don abundante de su Espíritu.

 

Al Espíritu Santo, enviado por Cristo glorificado, le corresponde:

 

1. Introducir a la Iglesia en la Verdad Total. El Espíritu Santo nos asiste para comprender la Revelación de Cristo, interiorizando su palabra en nuestro corazón.

 

2. La Unidad, Santidad, Catolicidad y Apostolicidad de la Iglesia. Es el artífice de toda la santidad que se da en el seno de la Iglesia.

 

3. Dirigir todos los dones jerárquicos y carismáticos de la Iglesia. Es quien da los frutos de santidad y de perfección que surgen en cada instante.

 

Sólo podemos ser santos con la asistencia del EspÍritu Santo

1. Es imposible alcanzar santidad alguna si no tratamos al Espíritu Santo.
2. Todos los Santos han tenido un trato especial con Él. De ahí la gran importancia de conocerlo mejor.

 

Entre las miles de citas sobre el Espíritu Santo mostramos sólo algunas: santa Catalina de Siena, “El Diálogo. oraciones y siloquios”

 

“Ciertamente, el Espíritu Santo es en nosotros nuestro servidor, porque nos reparte esta doctrina, iluminando nuestro entendimiento e induciéndonos a que le sigamos. Igualmente nos administra la caridad del prójimo y el hambre del manjar de las almas y de la salvación de todo el mungo por honor a tí, Padre”.

 

San Antonio MarÍa de Claret, Escritos espirituales.

 

“Como dice San Pablo, nadie puede pronunciar el nombre de Jesús sino en virtud del Espíritu Santo.

 

Muchas son las divisiones de las gracias, pero el Espíritu Santo es uno no más, porque a unos por el espíritu se les ha dado la palabra de la sabiduría o el don de predicar; a otros, el don de enseñar, pero por un mismo espíritu; a aquéllos se les ha dado el don de la fe, y a éstos el don de curaciones por un mismo espíritu; a unos se les ha concedido la gracia de hacer milagros; a otros el don de la profecía; a éstos, el don de la discrección de espíritus; a aquellos el don de lenguas; a aquellos otros, el don de interpretar las Escrituras. Todas estas cosas las obra un mismo espíritu, dividiendo o distribuyendo a cada uno como le place”. El Espíritu Sacerdotal

 

“Bienaventurada el alma que posee todas estas bellas virtudes, frutos del Espíritu Santo.

El alma favorecida con su presencia debe colaborar con Él en estos tres niveles: removiendo positivamente los obstáculos, entregándose del todo a Él, y dejándose guiar con plena docilidad. Deja que el Espíritu Santo actúe en tí, abandónate en su influjo y no temas”.

 

“Frecuenta el trato del Espíritu Santo —el Gran Desconocido— que es quien te ha de santificar. No olvides que eres templo de Dios. —El Paráclito está en el centro de tu alma: óyele y atiende dócilmente sus inspiraciones”.

“Entre los dones del Espíritu Santo, diría que hay uno del que tenemos especial necesidad todos los cristianos: el don de sabiduría que, al hacernos conocer a Dios y gustar de Dios, nos coloca en condiciones de poder juzgar con verdad sobre las situaciones y las cosas de esta vida”.

 

El gran desconocido
Santa MarÍa Faustina Kowalska, “Diario la divina Misericordia en mi alma”
La fidelidad en el cumplimiento de las inspiraciones del Espíritu Santo es el camino mas corto.

“El alma delicada sigue fielmente el más pequeño soplo del Espíritu Santo, goza por este Huésped espiritual.

¡Oh, si las almas quisieran escuchar al menos un poco la voz de la conciencia y la voz, es decir la inspiración del Espíritu Santo! Digo: Al menos un poco, ya que si una vez nos dejamos influir por el Espíritu de Dios, Él Mismo completará lo que nos falte.

De verdad, el Espíritu Santo no habla a un alma distraída y charlatana, sino que, por medio de sus silenciosas inspiraciones, habla a un alma recogida, a un alma silenciosa. Si se observara rigurosamente el silencio, no habría murmuraciones, amarguras, maledicencias, chismes, no seria tan maltratado el amor del prójimo, en una palabra, muchas faltas se evitarían. Los labios callados son el oro puro y dan testimonio de la santidad interior.

Debemos rogar frecuentemente al Espiritu Santo por la gracia de la prudencia”.

Los siete dones del Espíritu Santo son: Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios.

 

Los dones pertenecen en plenitud a Cristo, Hijo de David. Completan y llevan a su perfección las virtudes de quienes los reciben. Hacen a los fieles dóciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas. Tu espíritu bueno me guíe por una tierra llana (Ps 143,10). Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. CEC 1831

 

El don de SabidurÍa
Ilumina la mente para discernir y apreciar las cosas de Dios, ante las cuales los gozos de la tierra pierden su sabor, mientras la Cruz de Cristo produce una divina dulzura, de acuerdo a las palabras del Salvador: “Toma tu cruz y sígueme, porque mi yugo es dulce y mi carga ligera”.

 

El don de la inteligencia (Entendimiento)
Es una gracia del Espíritu Santo para comprender la Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas.

El don de Consejo
Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma.

El don de Fortaleza
El alma se fortalece ante el miedo natural y soporta hasta el final el desempeño de una obligación. La fortaleza le imparte a la voluntad un impulso y energía que la mueve a llevar a cabo, sin dudarlo, las tareas más arduas, a enfrentar los peligros, a estar por encima del respeto humano, y a soportar sin quejarse el lento martirio de la tribulación aún de toda una vida. “El que persevere hasta el fin, ese se salvará”(Mt 24,13).

El don de la ciencia
Nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador. Logra descubrir el sentido teológico de lo creado, viendo las cosas como manifestaciones verdaderas y reales, aunque limitadas, de la verdad, de la belleza, del amor infinito que es Dios, y como consecuencia, se siente impulsado a traducir este descubrimiento en alabanza, cantos, oración, acción de gracias.

El don de la Piedad
Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como hijos del mismo Padre.  Clamar  ¡Abba, Padre! Extingue en el corazón aquellos focos de tensión y de división como son la amargura, la cólera, la impaciencia, y lo alimenta con sentimientos de comprensión, de tolerancia, de perdón.

El don del Temor de Dios
Nos suscita temor de ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Sobre todo: temor filial, que es el amor de Dios: el alma se preocupa de no disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de “permanecer” y de crecer en la caridad (cfr Jn 15, 4-7).

 

Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna.

 

La tradición de la Iglesia enumera doce: “Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Longanimidad, Bondad, Benignidad, Mansedumbre, Fidelidad, Modestia, Continencia, Castidad”.

Gálatas 5, 22-23
En cambio el fruto del Espíritu es Amor, Alegría, Paz, Paciencia, Afabilidad, Bondad, Fidelidad, Mansedumbre, Dominio de Sí.

PREMIOS DEL ESPÍRITU SANTO, decenario al espÍritu santo
Los premios del Espíritu Santo son dados a las potencias de nuestra alma.

Premios a la memoria: traslados que la hacen ir a Belén, a Egipto, a Jerusalén, siguiendo a Jesucristo en su vida pública, al Tabor en la transfiguración, al huerto de los Olivos, al pretorio, por las calles de Jerusalén, al Calvario, vista amorosa de nuestro adorable Redentor, etc.

Premios al entendimiento:conocimiento de la Divina Esencia y de sus Tres Divinas Personas; de la creación; del ángel y del hombre; de la rebelión, desobediencia y castigos; de la Encarnación del Verbo, etc.

Premios a la voluntad: Dardos de amor Divino; heridas en el alma; transformación del alma en Dios; posesión en el alma de la Santísima Trinidad.

 

 

Calendario
agosto 2014
L M X J V S D
« jul    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031
Artículos por Fecha